miércoles, 1 de octubre de 2014

Paria

En un sueño, tuve un padre
Durante un tiempo.
En el puerto de Buenos Aires,
Le cercenaron la pierna derecha,
Tiempo después, entrego la otra,
solo por cobardía.

En sueños, creí tener una madre.
La muy bastarda,
solo amaba a sus hijos delincuentes,
Por los que se desvelaba,
en noches de comisaria.

Yo crecí, claro, como un paria,
Entre lumpenes,
ignorantes y tradiciones anquilosadas.
Me hice hombre, siendo un niño.
Como todo niño, lloraba por las noches,
Como todo hombre,  ya no creí en sueños.

Así que deteste mi existencia,
¡Si soy solo esperma rancio de ese tullido rencoroso y cobarde!
¡Si me albergó el útero cansado de una católica subordinada!
¡A la mierda mi vida! Y que mierda fue mi vida…

Pero ¡Ah! Por miserable que haya sido mi existencia.
Puedo gritar, a las puertas del ghetto;
¡Que no me vencieron!
¡Que no soy como ellos!
¡Yo me hice a mi mismo!
Y si no muero, es por mi impronta,
La del sobreviviente, del rebelde y del paria.


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