viernes, 22 de febrero de 2013

¡OH! Estrella perro


¡OH! Estrella perro

Yo veo a la estrella perro, que ilumina la Gran pirámide.  De lejos ¡de lejos! el viejo secreto se hace rió torrentoso.  El viejo cielo, que el lobo muerde como al nuevo cadáver, vuelve en oleadas sobre el portentoso sol, que atrofia de calor las muertas almas. ¡Ho! estrella llameante, alumbra el sendero viejo de la humanidad espuria.

Corre, ¡corre el lobo hambriento! en atroz carnicería,  para saciar la sed de los esbirros del nuevo dios.  El ojo lo ve, el ojo lo ve.  Es la sentencia que arrasa el firmamento, sobre nuevas naciones, que claman sangre en el norte y el oriente, en el sur y el occidente.  La estrella perro, destella ¡detrás del sol siempre! detrás del sol siempre…
¡OH! luz verdadera, alumbra el oriente.  ¡OH! luz verdadera, ilumina el poniente de la casta esclavizada…

El rebaño, que camina, que camina...  Es el perro y es el lobo, ahí siguen el viaje, y el hambriento can se relame, las ovejas pastan.  Y la casta esclavizada, en su mansedumbre, cree en el lobo hambriento.  ¡Pero el perro! el perro mira al oriente… ¡siempre al oriente!

Y Nommo le dijo a Dogon, que nacieron del mar, y entre fuego y truenos, vinieron a mí, y crearon las nuevas costas, para gloria del hombre, que floreció de la oscuridad, de las tinieblas…  Murió la ignorancia, pues ahí estas, al oriente, ¡OH! estrella perro, siempre estas… ¡al oriente!

OH, estrella perro, abriste cerrojos y las puertas de oro se abrieron, de par en par, y vino el conocimiento, pero los individuos, no creyeron, solo los hombres de pluma dorada lo percibieron… y murieron y murieron...
La niña arrodillada, esta desnuda en un recodo del portentoso rió… y brillan ¡y brillan! con un solo resplandor, las ocho estrellas.  Y el agua regó las calles y los campos, y dio a luz  ¡dio a luz! la estrella llameante.

El ojo lo ve, el ojo lo ve.  Tras de si el fuego ilumina la humildad del corazón humano, que vive en penumbras para alabanza del creador nuevo, del nuevo dios y de la nueva plebe.  Los emplumados serpiente. Los seis sabios que del cielo vinieron ¡que del cielo vinieron! la luz han unido, son el séptimo cielo, la nueva concupiscencia.

Yo veo a la estrella perro, que ilumina la Gran pirámide.  De lejos ¡de lejos! el viejo secreto se hace rió torrentoso.  El viejo cielo, que el lobo muerde como al nuevo cadáver, vuelve en oleadas sobre el portentoso sol, que atrofia de calor las muertas almas. ¡Ho! estrella llameante, alumbra el sendero viejo de la humanidad espuria.

¡HO! Estrella de oriente. ¡OH! Estrella perro. De mil formas te han nombrado y a mil naciones iluminado.  Siempre al oriente ¡siempre  al oriente! siempre ilumina, las viejas almas , la estrella perro.

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