sábado, 9 de febrero de 2013

Odio


El Odio, es un sentimiento menospreciado.
Pero yo odio,
con tanta fuerza, que si cagara odio me lastimaría el culo.
Pero yo odio,
y es el único, el único sentimiento real.
No se trata de un banal rencor pasajero,
No es la elocuencia izquierdista del odio de clase.
Es la más atroz mirada que un hombre
Le impone a otro ser humano.
Me hicieron escoria, para morir pobre
Pero arrastro cruces, no la mísera cruz
Del judío mistificado.
Es el odio necio, que jamás muere,
Que se niega a parir nuevas esperanzas.
Odio, aunque el remedo de humanidad
Que mi indecente alma reclama, luche.
El odio, es mi esencia, y entre masas anestesiadas
me hicieron paria.
Me hicieron carne abyecta que proclama…Que proclama…
Hoy, soy el monstruo que todos detestan,
Que repudian las masas, Pero es mi idiosincrasia.
¡Ya no creo! ya no espero…
Solo siento en el profundo devenir de mis últimos días,
El odio que colma mis venas, que atrofia mis sentidos,
Que se hace droga entre tantas adicciones.
Quizás muera ¡o quizás mate!
Pero es mi verdad, tan pura ¡es que odio destila pureza! 
Es lo único puro, todo lo demás, ya fue corrompido,
¡han hecho añicos!la mierda de vida
de un hombre sensible.
Nunca quise este estilo, nunca quise la verdad,
Quise ser, solo uno más… uno más.
Pero aquí, solo en mi arrogancia,
El paria odia… y muere
En la eterna meseta del odio, que reclama,
¡Siempre reclama! que el mísero paria
Lo alimente, que coma de mi experiencia.
Pero odio, escucha esto,
a vos también te detesto.





1 comentario:

  1. Recluido en las cuatro paredes del odio te veo escribir para evitar el vómito o bien escribir sobre él, escribir bañado en él. El odio impregnado en tu quebrado espíritu desborda en maldecires, golpes, escupitajos a quien quiera que se acerque a vos. En tus ojos se advierte el reflejo de una vida de miserias y torturas, del camino de una asquerosa vida (la vida) y el deseo de su final natural, predestinado, antes que el forzado por tu mima mano.
    El odio se hace poesía en el aire, poesía odiosa, poesía odiada. Poesía de la vid, hijo penante de tu alma encarnada en el pedestal del odio y la miseria.

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