miércoles, 13 de febrero de 2013

Guerrillero y borracho


Guerrillero revolucionario.
Te fuiste a guerrear a la muerte
Pues no hay cielo donde moren los héroes.
Perviven, en el panteón de los mil nombres
Que nacen, ¡que nacen!
para crear utopías nuevas.

Yo tambien combato en guerras,
Donde muero, para abonar el camino
Hacia una nueva victoria.
A veces me reproduzco en mentes
¡Vil concupiscencia!
A veces en ciudades,
Donde copulo con las nuevas putas
Porque las viejas, ya no se mojan
con licores agrios.
Me visto, con la piel del lagarto
y lucho, con la furia del león.
En el altiplano me endurezco,
ante el ataque del viento.
Y al calor del desierto
Me sació, del sudor insurrecto
del harapiento.
En nombre del daltonismo
Es poco el color que veo,
Pero es en cielo ¡el viejo cielo!
creador de cien arcó iris
donde siempre vislumbro ¡en mi mente!
el rojo futuro, de albores y quimeras.
El fuego de los combates,
O de las fogatas del hambre
Que alumbran con mil soles.
Las armas obreras, 
las armas del pueblo, tabletean, tabletean.
Siento el frió de inviernos lánguidos
Del egoísmo burgués ¡que aplasta!
Me abrazan los senos de una madre
O de una puta cualquiera ¡que importa!
Un hijo hambriento juega con piedras.
Guerrero del pueblo.
De estandarte su roja bandera,
En el puño mil verdades.
¡Cien mil años viviré!
Cuando me alcance la muerte.
¡Rojas auroras! ¡Rojas auroras!
Brillan en firmamentos.
Que yo no veré, quizás,
Por mi congénito daltonismo
O por mis borracheras nuevas
Donde el viejo guerrero
se ahoga, se ahoga.
Para no morir, o para esperar
La muerte.

 

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