martes, 25 de diciembre de 2012

Canción para un asceta




Hoy he vuelto 
como en otras madrugadas,
a levantarme de mí tumba.
Soy el doliente de muertes viejas
de parias profanos,
a los que lloro asiduamente.
Y sacudo el polvoriento peso de panteones vacíos
Para que el puto mundo me consienta.

Hoy, hay un día claro y luminoso,
Y camino solo, solo…
Entre estos ermitaños sepulcros.
En andrajos me han visto
Los enterradores de esta pesadumbre.
Y sacudo el polvoriento peso de panteones vacíos
Para que el puto mundo me consienta

Un dolor nuevo ha doblado esa esquina,
Siempre hay lugar en un corazón roto.
Soy el asceta de los muertos que venero.
Pero camino solo, solo…
Cantando estrofas de antiguos poetas
Y sacudo el polvoriento peso de panteones vacíos
Para que el puto mundo me consienta.

Quizás,
 este negro mediodía me regale una alegría,
O una buena muerte,
si mi pozo se inunda, acaso salga a flote
y vea una nueva mañana.
Y sacudo el polvoriento peso de panteones vacíos
Para que el puto mundo me consienta.

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