martes, 4 de septiembre de 2012

Hiperespacio conurbano



Una bestia se hace esperar, pero siempre aparece al final del mediodía, la bestia traga, esta repleta de insulsas criaturas cumbiasticas, esclavos.  Niños que vagan por el mundo buscando, un lugar…  la bestia engulle, vive de esas criaturas efímeras que pagan por ser devorados en la insaciable ambición de transportar vacuos insípidos, desgraciados sin alma, hacia confines olvidados, hacia lugares, lugares seguros… donde corromper su esencia y transformarlos en hombres y mujeres de bien.
Ellos pasan, gimen su incoherencia y se solazan de su ignorancia.  Vociferan para sentirse vivos, gimen para mostrar vida, se arrodillan para ser alguien…  y allá van hacia confines cósmicos, escuelas de conformismo y libertades amputadas.

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