martes, 19 de junio de 2012

Fatua esperanza, de un idiota


Esta noche que la espero, no se si esperarla.
¿Cuántas veces aguarde su llegada?
al desamparo de noches nubladas. 
Y yo, que cada vez más la deseaba.
Voy a la esquina y la imagino  ¡Ya cercana!
 Pero es el silencio, quien destroza mis vanas esperanzas.
 De un lado a otro de esta sórdida plaza, camino con paso lento. 
Solo para engañar su tardanza. ¡Pero es tarde…!
Y ya no viene. Pero, no.  Aun puedo un minuto mas, esperarla.
Hay un teléfono en la otra cuadra, podría llamarla.
¡No! Y si viene cuando me marcho, pensaría que me he ido. 
Y seria vana mi llamada. 
Debo esperar solo un rato, aun es corta su tardanza.
A lo lejos, alguien viene.  ¡Apenas puedo divisarla!  
Y es tanto mi deseo de abrazarla, 
o de solo contemplarla  
¡que adivino!  Entre la distancia brumosa 
que nos separa,
su sonrisa blanca, resplandeciente,
que endulza el aire de sopores virginales,
entre tanta mísera corrupción tirana.
No se si es ella, quien cabalga 
estas penumbras aciagas. 
Pero solo presentir, el paso raudo 
de sus bellas piernas largas. 
Es el preludio, de poseer, 
lo que mi atormentada alma reclama. 
Escruto la lejanía que envuelve tu llegada,
y aun no me convenzo que esas sombras,
entorpecen el placer, de contemplar,
el largo andar de quien se sabe deseada.
Que desprecio mundano es envolver,
tan maravillosa diosa del amor esquivo,
entre burlonas penumbras de soledad cargadas. 
De bruma subrepticia que opaca 
los contornos del placer, hecho carne.
Y sos todo lo que anhelo y más deseo,
entre fatuos desvaríos,
que esclavizan el cielo que es nuestro milagro: 
amar lo que tanto espero.
A mi lado pasa ella,
una mujer que me ignora y su silueta 
se disfraza de cruel desesperanza. 
¡Pero que importa! Que esta noche fría,
de gris añoranza, no la tenga entre mis brazos. 
Y sea suya mi esperanza.
Mañana la esperare de nuevo,
con mas ansias de besarla, y será nuestro el paraíso.
Con sinfonías celestiales 
que armonizan los vacíos desencuentros,
que harán de esta cruel tardanza,
¡que hoy gana! burdo anecdotario,
del encuentro estruendoso 
del amado y la amada. 

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