miércoles, 25 de enero de 2012

Necio en la soledad


Sigo siendo el mismo necio solitario
Ahora que comienza un nuevo siglo,
Sigo siendo el mismo idiota que cree en amigos.
Un siglo nuevo, en el que veo
solo a los ojos de una oscura sombra que me atosiga inmortal.
Siempre el paria de ojos pequeños,
Siempre el solitario remedo de perdición,
De oscura partencia a ella…

Quisiera decir, ¡que injusticia!!
Pero, ¡quizás lo merezco! un necio solitario
Un necio que nunca retrocede ¡nunca soy menos que nadie!
Pobre de mí, quisiera gritar al viento,
Pero soy un necio solitario, sin más pasión que esta
Absurda hermandad… la poesía.
¿A quién le importa? ¡A nadie! Por supuesto,
Solo es uno contra el mundo,
Arrastra tu cruz, dice el mendigo.

En esta noche en que el siglo comienza,
Hay fiestas en derredor, seres vacuos
Se solazan de su pertenencia, y yo, solo…
Y es que soy un necio, que no pide perdón
¡Es que nunca me equivoco! ¡Maldita verdad!
Siempre tengo la puta razón, pero solo en mí creo.
¿Y donde están aquellos que se dicen amigos?
¿Donde están aquellos que me dijeron, familia?
¿Donde están aquellos, que solo dijeron…?

Quisiera hollar nuevas tierras,
lejos de esta tristeza, descubrir un nuevo color.
Pero soy un necio conocido, que donde vaya,
Sueña con el mismo rencor, y arrastra el mismo dolor.
Profiero gritos ¡Muere corazón! Y el sigue latiendo,
Muere el hombre que soy, pero sigue el necio,
Firme al pie del cañón.
Mis amigos se han ido, a celebrar la vida
O a conquistar la muerte.
Y yo aquí, como el necio que soy.

Y yo, el necio que conoce al mundo
Me encuentro solo, en un lugar sin nombre
En un lugar, donde reina el dolor.
Hay voces que hablan, tan cerca de mí
Pero nunca oyen mis oscuras diatribas,
No escarmiento y hablo, ¡pero no!
Nadie escucha.
Y el eco de mis voces apagadas, susurran al viento
Que se lleva las tertulias del necio solitario.
¡Del necio paria! Ahh! Soledad, si has vencido ya
Come mi carne, sacia el apetito voraz,
que la carne del poeta
Aun reseca, se hace tierna al goce del dios.

Claro, ellos bailan, ellos ríen, ellos gozan.
Y el abismo, mi abismo, esta ahí,
Al borde de mis botas, como un terrible deseo
Que todo lo puede.
Y es que soy un necio,
 que aun cree en quimeras, que lee un libro,
Que goza de rozar las mieles del tiempo.
¡Mierda! Que vida tan extraña
¡Y es mi vida!

Y soy tan necio ¡que maldigo esa verdad!
Estoy perdido, como el capitanejo de impávidas planicies
Recorro paramos inconexos, para no llegar nunca.
Para nunca llegar allí, al final del camino.
Que es tan mío, el final del cuento,
Es el mismo, el mismo cuento para necias visiones
Solo es uno contra el mundo,
Y el necio carga su cruz.

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