lunes, 23 de enero de 2012

A esos viejos borrachos


Dedico estos versos,
A mis padres.
A esos viejos borrachos,
Melancólicos escritores
del oscuro vientre de la maldad.
A los que amasan en sueños,
El pan del fecundo despeñadero.
entre vahos alcohólicos
entre el humo prohibido de profundos abismos.

A los que reconstruyen castillos
De viejos anhelos y pudorosos deseos…
¡Incorrectos!
Días lejanos, lujuria desordenada,
Noches temibles de ensoñaciones
Moldearon la inmoral lascivia
De versos malignos.
¡Que legado para insolentes!
¡Que legado plagado de tortuosas visiones!
Abandonar soledades tan vastas
Para abrazar utopías.
¡Tantas veces soterradas!
¿Cómo conciliar
tan petulantes disquisiciones diabólicas?
Con las encumbradas pasiones
Del ideal proletario.

Cuantas preguntas y más reproches,
Solo esperar el final de la angustia
Y el devenir de la historia,
Que derroche respuestas.
Luchar, en el fango de la miseria.
Miseria en el pedregoso combate
Entre almas oscurecidas y
La utopía luminosa,
Abrasadora y tenaz en mi mente,
Sin paz y aturdida.
La gloria descansa, aguardando victorias.

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