domingo, 22 de enero de 2012

Cuando será


Cuando se acabe el dolor, y la miseria no sea
La acuciante necedad de ser, el uno sobre el otro.
Cuando no haya en el cielo, más que fulgores de prístina luz,
En los albores libertarios del hombre y su esencia.

Cuando al fin naveguemos en un mar calmo,
Sin los atroces avatares del capital impune.
Cuando la noche del carroñero vil,
Convertida sea, en luminosidad
 de hombres y mujeres del pueblo.

Cuando acabe la ignominia
Y  la mentira del explotador tirano.
Cuando lo producido, sea para el que lo produce.
Cuando crezca la esperanza de justicia y dignidad.
¡Cuando no haya explotadores ni explotados!

Cuando la aciaga iniquidad del imperio del mal,
sea un recuerdo fútil de pasados suplicios,
del otrora vil reinado, del individuo y la vanidad fatua.
¡Cuando sea la hora de vivir!
¡Como hermanos! de honrosas diferencias.

Cuando acallado sea…
el estruendoso rugir del combate final,
¡Y caigan al fin los tiranos!
De su trono de blasfema soberbia.
Cuando sea la hora de ver en plenitud y alegría,
El milagro de estar vivos.

Cuando crezcan las conciencias
y transformemos al mundo,
¡Cuando llegue el glorioso día!
Rebosante de originarios colores.

Sera la hora de los pueblos, será la hora de vivir…
¡Sin ataduras! Sera el futuro cierto
Y su anhelo, posible…
Sera la verdad ¡la única palabra!
Sera solidario el ser ¡Y su sociedad sin clases!
Seremos humanos…
¡¿Cuándo será?!

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