domingo, 29 de enero de 2012

Dedicado a los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos



Los hijos

Busco en lo profundo de mi alma ociosa
Navego el mar interior de una república perdida.
El viento solaz de ásperas planicies
Socava los intersticios del corazón joven.
¡Sepulcro de mártires! 
¡Sepulcro de héroes!

¡Ah! Pobre tierra indómita,
Veo a los ojos del resplandor dorado
Y a los hijos de la tierra, 
huérfanos de un poco de piedad
¡Ellos sangran por tu libertad! 
¡Mueren por tu felicidad!

Pero ahí va la carroza del dictador
Y su simiente pútrida. 
¡Están viejos!
Como su vieja opresión.
Corremos a tientas entre fuegos fatuos
Y somos más y más en nuestra pena…

Es el viento fétido de oprobio y de muerte,
De látigo y falacia impune.
Miseria del hombre y su ambición mezquina.
He nacido para guerrear .
¿la muerte? Que importa la muerte, 
cuando mi tierra yace bajo el yugo
De atronadora barbarie.

Escucho a lo lejos
 el vociferar de buitres,
El hedor que brota de manos profanas
el que invoca al carroñero vil
Y su simiente negra, sucia, deshilachada.
¡Ellos no cantan! 
Solo azuzan la muerte 
y aúllan al viento 
¡para que sus perras se sonrojen!

Pero aquí, 
al abrigo de la indómita tierra
¡Nunca hollada por  carruajes palaciegos!
Susurran las voces de los hijos sin tiempo.
Treinta mil voces que forman un solo canto,
¡Treinta mil voces que saben la misma canción!
Treinta mil voces que arrullan al niño.

El caudaloso río, 
una vena de la América del sur
¡Se ha rebelado! 
Los curas, los obispos
 ¡gritan al viento! 
y se sacuden sus sacras vestiduras.
El río ama, como ama la tierra a sus hijos
En las frías noches, 
acoge a esos retoños, amamanta al niño,
Protege al indefenso ¡abraza al guerrillero!

Con voces de siglos, 
susurra al oído y canta 
¡treinta mil voces también cantan!
Pero no pide al cielo, no tiembla su voz
Sus manos ya no sangran.
Y Desde el sur del continente,
otras voces cantan.
Es un canto de voces nuevas,
ya nunca sosegadas.

El vicio de la corrupción


El vicio de la corrupción


De espaldas al abismo del tiempo,
Desnudo ante las garras letales del metal templado
que corroe los huesos.
Descubro el azar de vidas licenciosas,
De los excesos del cuerpo 
¡y del alma!

Sostengo el fusil, ante el ataque de los necios,
De los hombres buenos y justos.
Las jóvenes musas del templo,
Con sus ropajes ligeros, que ostentan
La voraz lujuria del creador, 
ya no me conmueven.

Y al oír el canto de mis años de experiencia,
El océano que circunda ¡esta! mi pequeña isla
Se abate feroz, con vientos de tormenta
Que carcome mis costas, ¡tan efímeras!

Mi atroz juventud, 
contempla a las musas del templo
Bañándose en lascivia, ellas corrompen mi sexo,
Para desgracia del Dios.
Asi penetro esos cuerpos pálidos,
Y bebo de esos flujos ardorosos
Del elixir de Eblis, que envicia mis noches.

Absorbo esos jugos, acaricio esos muslos,
sostengo el cáliz del eterno goce cautivo.
La piel juvenil de esos pechos de ensueño,
Aun ¡quizás! me inquieten. 
Pero yo deseo sus mentes,
Deseo esa carne, pero aun mas, 
anhelo sus juicios, penetrar…
Ah… penetrar en la pureza 
de esas mentes pulcras, ardorosas…

El demonio que habita mi brazo izquierdo, habla…
Y según obra en las leyes del justo moralista;
Puedo profanar el tesoro de sus carnes prietas, 
pero ¡¡¡Ahh!!!
Del aquel que ose corromper con palabras 
que hablen realidades,
Que esculpan el terreno inmaculado 
de jóvenes mentes, ¡¡¡Ahh!!! 
De aquel que hable 
de libertad, pasión y verdad.

viernes, 27 de enero de 2012

Lady Love



Lady love
Soñé que amaba a una mujer,
que era bella y sensual.
Soñé que era sensible y veraz
Y que era su esclavo,
Y que serlo, era mi felicidad.
Ho! Lady love

Soñé que sus caricias eran,
Las de un ángel, de infinita piedad.
Soñé que de sus labios
Manaba el néctar que da la vida.
Ho! Lady love

Soñé que desde nuestro monte de felicidad
Contemplábamos las llanuras agrestes
De gente sin amor.
Ho! Lady love

Soñé que viviría para siempre,
Y que siempre, seriamos uno.
Soñé que el tiempo y el espacio,
Fluían bajo el firmamento
de nuestro inconmensurable amor ¡Eterno!
Ho! Lady love

Soñé que a su lado, la muerte se había sonrojado
Y contemple los dobleces de la pertinaz soledad.
Ho! Lady love, Ho! Lady love
¡¡Soñé que amaba a una mujer!!
Pero, no era una mujer
¡¡era una perra!!

miércoles, 25 de enero de 2012

Necio en la soledad


Sigo siendo el mismo necio solitario
Ahora que comienza un nuevo siglo,
Sigo siendo el mismo idiota que cree en amigos.
Un siglo nuevo, en el que veo
solo a los ojos de una oscura sombra que me atosiga inmortal.
Siempre el paria de ojos pequeños,
Siempre el solitario remedo de perdición,
De oscura partencia a ella…

Quisiera decir, ¡que injusticia!!
Pero, ¡quizás lo merezco! un necio solitario
Un necio que nunca retrocede ¡nunca soy menos que nadie!
Pobre de mí, quisiera gritar al viento,
Pero soy un necio solitario, sin más pasión que esta
Absurda hermandad… la poesía.
¿A quién le importa? ¡A nadie! Por supuesto,
Solo es uno contra el mundo,
Arrastra tu cruz, dice el mendigo.

En esta noche en que el siglo comienza,
Hay fiestas en derredor, seres vacuos
Se solazan de su pertenencia, y yo, solo…
Y es que soy un necio, que no pide perdón
¡Es que nunca me equivoco! ¡Maldita verdad!
Siempre tengo la puta razón, pero solo en mí creo.
¿Y donde están aquellos que se dicen amigos?
¿Donde están aquellos que me dijeron, familia?
¿Donde están aquellos, que solo dijeron…?

Quisiera hollar nuevas tierras,
lejos de esta tristeza, descubrir un nuevo color.
Pero soy un necio conocido, que donde vaya,
Sueña con el mismo rencor, y arrastra el mismo dolor.
Profiero gritos ¡Muere corazón! Y el sigue latiendo,
Muere el hombre que soy, pero sigue el necio,
Firme al pie del cañón.
Mis amigos se han ido, a celebrar la vida
O a conquistar la muerte.
Y yo aquí, como el necio que soy.

Y yo, el necio que conoce al mundo
Me encuentro solo, en un lugar sin nombre
En un lugar, donde reina el dolor.
Hay voces que hablan, tan cerca de mí
Pero nunca oyen mis oscuras diatribas,
No escarmiento y hablo, ¡pero no!
Nadie escucha.
Y el eco de mis voces apagadas, susurran al viento
Que se lleva las tertulias del necio solitario.
¡Del necio paria! Ahh! Soledad, si has vencido ya
Come mi carne, sacia el apetito voraz,
que la carne del poeta
Aun reseca, se hace tierna al goce del dios.

Claro, ellos bailan, ellos ríen, ellos gozan.
Y el abismo, mi abismo, esta ahí,
Al borde de mis botas, como un terrible deseo
Que todo lo puede.
Y es que soy un necio,
 que aun cree en quimeras, que lee un libro,
Que goza de rozar las mieles del tiempo.
¡Mierda! Que vida tan extraña
¡Y es mi vida!

Y soy tan necio ¡que maldigo esa verdad!
Estoy perdido, como el capitanejo de impávidas planicies
Recorro paramos inconexos, para no llegar nunca.
Para nunca llegar allí, al final del camino.
Que es tan mío, el final del cuento,
Es el mismo, el mismo cuento para necias visiones
Solo es uno contra el mundo,
Y el necio carga su cruz.

martes, 24 de enero de 2012

Borracheras


He bebido algunas copas, lo admito.
Pero no tiene derecho de llamarme ¡borracho!
Si asisto a las fiestas de Baco,
Siento en los huesos, la húmeda lascivia
De poetas malditos.¡¿Yo un borracho?!
Si bebo de la entrepierna Del Dios.
 Así atizo la enjundia
para espantar Demonios.
Señora, si la asustan mis ojos rojos,
y mi perdida mirada.
No vea usted dentro del alma, pues el horror
Le teñirá las sienes, y se olvidara de Dios.

He bebido algunas copas, lo admito.
Es que el veneno diluye tristezas,
Es el gendarme de mil demonios.
Señora, tiene usted razón,
Debería beber menos ¡pero no me llame borracho!
El ser sensible que habita esta torpe carcasa,
Se aferra a ciertos elixires, que sosiegan deseos.
La cuna de espinas en que mecieron mis huesos,
Dejo heridas que sangran con singular maña.
Asi que, señora, hoy beberé unas copas
Sepa disculpar las groserías que digo,
Es que solo soy un poeta,
perfecta amalgama; hombre y demonio.

lunes, 23 de enero de 2012

A Jim...


¡Que días extraños!

Noche lluviosa, aguacero tenaz
Por la escuálida ventana observo la cellisca,
Mientras, Morrison dice:
“gente extraña, rostros extraños...”
Es entonces, mi anhelo mas profundo.
¡Penetrar esas estrofas!
Esas palabras
Que dicen tanto y a la vez,
Son solo palabras.

Gloriosos divagues de un borracho,
Gloriosos sonidos que arrullan el alma.
Gloriosos versos que abren el espacio
Y el tiempo se pierde allí ¡entre locura y alcohol!
Es la gloria que abraza la nada
Y abarca el oscuro contorno del universo.

“Extraños, extraños, días extraños...”
Y el francotirador, camuflado entre melodías
Dispara con la munición del artista.
El poeta penetra mi cerebro y desnuda,
Las alucinadas pasiones de aquellos malditos.
Un proyectil único, de cristal puro, de esencia.

Éxtasis de percepciones dionisiacas,
Remanso creador al que infunde,
¡La necedad de abrazar lo infinito!
De diluirse en lo absoluto,
De creer en mitos y
Desglosar viejas leyendas.

Versos blasfemos que se arrastran al alba,
Con la claridad penetrando,
Como ladrón impúdico, perenne y hasta risueño.
Sorprendido el verso se escapa.
Su esencia es onírica
Y al amanecer descansa
Pues, en la saciedad de no ser ¡nada!
Se cree más que el guerrero,
¡Mas que el poeta!

A esos viejos borrachos


Dedico estos versos,
A mis padres.
A esos viejos borrachos,
Melancólicos escritores
del oscuro vientre de la maldad.
A los que amasan en sueños,
El pan del fecundo despeñadero.
entre vahos alcohólicos
entre el humo prohibido de profundos abismos.

A los que reconstruyen castillos
De viejos anhelos y pudorosos deseos…
¡Incorrectos!
Días lejanos, lujuria desordenada,
Noches temibles de ensoñaciones
Moldearon la inmoral lascivia
De versos malignos.
¡Que legado para insolentes!
¡Que legado plagado de tortuosas visiones!
Abandonar soledades tan vastas
Para abrazar utopías.
¡Tantas veces soterradas!
¿Cómo conciliar
tan petulantes disquisiciones diabólicas?
Con las encumbradas pasiones
Del ideal proletario.

Cuantas preguntas y más reproches,
Solo esperar el final de la angustia
Y el devenir de la historia,
Que derroche respuestas.
Luchar, en el fango de la miseria.
Miseria en el pedregoso combate
Entre almas oscurecidas y
La utopía luminosa,
Abrasadora y tenaz en mi mente,
Sin paz y aturdida.
La gloria descansa, aguardando victorias.

El reino del silencio




¡Estoy aquí!, sin tiempo.
Oyendo el silencio de mi pedregal sombrío.
Padezco, la carcajada helada del velador del sueño.
Estoy aquí, en la soledad estridente.
Siempre amada, la noche del recuerdo.
Con gratos desvaríos de aquellos viejos tiempos.
Pero, son las doce  ¡y es el reinado enhiesto del silencio!
Quien doblega los desvaríos del pasado murmullo del tiempo.
Sonrió, y no entiendo ¡Hay penas agazapadas!
Hay tormentos que siempre, duelen, que nunca acaban.
Y en las hondonadas del devenir sin pausa,
Oigo el llanto de mis hermanos ¡Que pasan!
De los que padecen el suplicio de vivir ¡Sin nada!
Y  yo estoy aquí, y ¡no hay nada!
Solo ruinas del silencio en estepas heladas,
Horas llanas y mi libertad, amputada.

CARCOSA PERDIDA


Hubo en tiempos inmemoriales,
una ciudad de muros infranqueables
de altas torres y mezquitas doradas.
En ella moran el placer y la belleza.
¡Jamás! horda alguna,
de bárbaros infieles oso pisar
la sagrada tierra del soberano creador.
¡Jamás! Serafín alguno batió sus alas,
en los cielos del creador.
Aguas someras de absurda solemnidad,
Son aguas profundas y puras.
¡Pues son el oasis del creador!

Desanda el camino del solitario,
Que conduce a Carcosa Perdida.
Toma el sendero luminoso
Que conduce a la eternidad.
¡Come! El fruto del árbol que da vida.
Hombres de poca fe, que elevan la mirada
Hacia la bóveda celeste.
¿Encuentran en ella el paraíso prometido
y la paz pía y frugal?

Toma mi mano, déjame conducirte
A la Montaña de Schamballah
¡Adelante! Sacia conmigo tú sed que,
¡De áridas regiones provienes!
¡Desolado y frío! es el camino
de los buenos y de  los justos
Sus bocas están secas; sedientas de sangre
¡Y hambrientos de poder!
Sus manos hieden,
¡Es el hedor del carroñero vil!

 Hombre común, hombre blasfemo y pueril
Deja ya esas palabras vanas.
Toma el camino que da la medicina de la pasión...
Elévate, hermano de vida triste,
Pues las llanuras postreras que transitas
Son para gusanos y serpientes
De perfidia e ignominia.

Y entonces, el señor oscuro enjugara
Todas tus lagrimas y arrojara tu pena
Lejos de los dominios de Belial.
...bebe del néctar del goce y
Satisface la necesidad que oprime tu ser
Canta al compás de melodías dionisiacas
Y los sones del laúd.
¡Deja de una vez
el cadalso de tu cruz!

Vamos hermano ¡no temas!
Cruza conmigo el bosque arcadiano
Toma conmigo el camino de la mano izquierda
Que conduce a Schamballah.
¡Libérate! de las pesadas cadenas
Del pecado original.




"NOCHE"


Noche, ¿no escuchas el clamor
De multitudes sofocadas?
En la persistencia de asesinar mis días,
Añoro la impalpable fluidez
de tu piel marmórea. 
¡OH! Cegadora nocturnidad
Envuelve con tu manto al creador;
Absorbente necedad humana,
Satisfacción blasfema.
Cubre la desnudes de mis voluptuosidades,
Aviva la llama de mis pasiones liberadas.
¡Ah,Dolor!  Seguro corruptor, compañero,
Fiel tirano, creador terrible.
Si has vencido ya,
Déjame diluir en la materia inmensa,
Con el dulzor infinito
Abrazado a la eternidad vacua.


Como el mundo, me he adscrito a sus tribus,
Como el esclavo, me he adscrito a sus pesares
En el sueño, me someto a mis demonios,
Pero es el día claro donde me pierdo,
En la pesadumbre de anhelos y el vaho
De los hombres buenos y justos.
Soy recuerdo, entre mil historias,
Y presente desamparo del cruel y creador tirano.
La noche, es el túnel donde tiendo puentes,
Durante los inviernos, me escarcho en los álgidos
Dominios del tormento.
Entonces, abrazo la tenue brisa veraniega,
Al calor del elixir
 de las aguas turbias de los excesos.


domingo, 22 de enero de 2012

Cuando será


Cuando se acabe el dolor, y la miseria no sea
La acuciante necedad de ser, el uno sobre el otro.
Cuando no haya en el cielo, más que fulgores de prístina luz,
En los albores libertarios del hombre y su esencia.

Cuando al fin naveguemos en un mar calmo,
Sin los atroces avatares del capital impune.
Cuando la noche del carroñero vil,
Convertida sea, en luminosidad
 de hombres y mujeres del pueblo.

Cuando acabe la ignominia
Y  la mentira del explotador tirano.
Cuando lo producido, sea para el que lo produce.
Cuando crezca la esperanza de justicia y dignidad.
¡Cuando no haya explotadores ni explotados!

Cuando la aciaga iniquidad del imperio del mal,
sea un recuerdo fútil de pasados suplicios,
del otrora vil reinado, del individuo y la vanidad fatua.
¡Cuando sea la hora de vivir!
¡Como hermanos! de honrosas diferencias.

Cuando acallado sea…
el estruendoso rugir del combate final,
¡Y caigan al fin los tiranos!
De su trono de blasfema soberbia.
Cuando sea la hora de ver en plenitud y alegría,
El milagro de estar vivos.

Cuando crezcan las conciencias
y transformemos al mundo,
¡Cuando llegue el glorioso día!
Rebosante de originarios colores.

Sera la hora de los pueblos, será la hora de vivir…
¡Sin ataduras! Sera el futuro cierto
Y su anhelo, posible…
Sera la verdad ¡la única palabra!
Sera solidario el ser ¡Y su sociedad sin clases!
Seremos humanos…
¡¿Cuándo será?!

miércoles, 11 de enero de 2012

Hacia las nuevas eras del hombre



Hacia el norte, muy al norte. 
Las auroras boreales pintan el horizonte
 de colores bellos y formas caprichosas.

Al norte, no tan al norte.
Unos señores oscuros, avejentados, mediocres,
con las manos llenas de sangre, deciden…
deciden, el destino del mundo. 

Claro, claro que no son dioses. 
Claro que son hombres,
tienen mil nombres y un solo destino común;
aniquilar a la humanidad.

Son augustos señores ¡caballeros del capital del hambre!  
Defensores a ultranza de la democracia,
de la explotación del hombre,
de la angustia del botón rojo.

Pero hoy, que aquel botón rojo aparece tan ingenuo,
que parece un juego, un juego…
un juego que juegan los cineastas hollywoodenses, para matar….
habiendo miles de botones, todos, todos,
para aniquilar, para asesinar, para… ¿ganar?

Y este mundo, tan joven y tan bello.
Como un soldado raso en cualquier guerra,
en cualquier época, en cualquier país...
y en cualquier mundo. 
Se antoja indefenso, ante las garras imperiales,
que cortan, que arrancan, que desgarran….

Solo el deseo, parece puro;
el joven mundo, desea la libertad,
al igual que el hombre, que desea a una mujer bella,
que también desea la libertad. 
Y el hombre y la mujer, que también se desean,
que se solazan de goce al contacto de los cuerpos,
 se empeñan en ser… en ser… humanos.

Pero los señores del norte, que siempre
Siempre saben más.  
Tienen amigos, les dicen megatones y los llaman para defender…
¿que defienden?  La nada misma, 
papeles pintados y piedras que brillan… 
papeles que ostentan en lupanares, que les son propios,
papeles que ostentan en tv, de la que son dueños.

Esos señores, del fordismo al toyotismo. 
De la Conquista de America a la revolución industrial,
se limpian las manos, que hieden, que hieden…
Porque han matado, han violado, han explotado,
hambrearon y esclavizaron
 y ahora y ahora…

¿Que mierda quieren ahora? 
Y si, es  así nomas… lo quieren todo. 
Porque a las masas,
A esas ingenuas y manipulables
hordas de esclavos y proletarios,
de prostitutas y amas de casa,
de oficinistas y proxenetas,
se les llenaron los huevos del capital del hambre.

Las revoluciones, aúllan en el horizonte
allá lejos, lejos de mi patria chica, allá en el norte,
se empieza a sentir, se palpa, se goza y se sufre,
la nueva era de las antiguas naciones.  

Aquí, muy al sur, pero no tan al sur
De donde se esmeran las auroras australes
En iluminar el cielo y crear horizontes,
Creemos, creemos en revoluciones…

Antiguas naciones, que deberán morir,
para un nuevo amanecer, para una nueva era,
la del hombre y su esencia, la del amor y la justicia,
 de la verdad y la belleza, del cielo nuevo y del cielo viejo,
 sin opresores ni tiranos. 

¿Qué ellos tienen las bombas? Claro que tienen las bombas,
pero que importa, si aniquilan el mundo
 ¿quién trabajara para ellos? 
¿Quien servirá el salmón y el caviar negro?
¿Quién traerá el oro de las entrañas de la tierra?
¿Quién azotara el látigo en los campos de siembra?
¿Quién  prostituirá a las mujeres solas de los países pobres?
¿Quién  reprimirá a los obreros explotados, que amasan el socialismo?

Ellos no lo harán, aunque exterminen al mundo.
 Y Yo, que soy un mísero poeta ¡un guerrero traicionado!
al que ¡al mundo le importo un bledo!
los espero en la puerta de mi casa,
con una pluma y un fusil en las manos.  

Con una bandera roja que flamea libre.  
¡Y que morirá libre!
o se alzara orgullosa en la victoria. 
Después de todo, que importa si el mundo se acaba,
si vienen degollando,
moriré peleando…

Pero claro, allá, allá, al norte,
no tan al norte,  donde las auroras boreales
dibujan con parsimonia el horizonte…
Ellos, ellos conspiran para acabar con la belleza,
el amor y las revoluciones…
Es que no entienden ¡o quizás si lo entiendan!

Las revoluciones no mueren ¡las ideas no se matan!
los héroes trascienden y el futuro es de los pueblos,
de los pueblos libres…
Se abre paso entre estertores del viejo explotador.
y si no, entonces, entonces
que se acabe el mundo...

Pero viene, ya viene
La nueva era ya viene…
Ya viene, se acercan las auroras que
Escupen al cielo su azarosa belleza
Porque el cielo goza, con la oscura acechanza
De los burgueses, que siempre ganan
Pero ahora, ahora….
¡Ahora Tienen miedo!