miércoles, 2 de marzo de 2011

Todas las vidas del mundo

Las vidas simples son mejores,
Una mente vivas, inquisidora, se redime de su pobreza
Pero atesora el dolor de no ser como el mundo.
Y al pie del cadalso, ¡se retuerce de heroísmo!
Pero a las vidas simples ¡no les importa un carajo!
El poeta muere, después de padecer la vida,
y olvidado regresa, en cenizas de pasiones borroneadas.

Está, mi vida compleja, es una piedra que ate al cuello
De mis eternas desdichas,
Disgustan como la masa del planeta y
Duelen como la circuncisión del proxeneta.
Que puta suerte. ¡Ser pobre y a la vez poeta!
Y es que no valgo algo mejor,
Como un trozo de carne, una vez tragado
Me vuelvo desperdicio, inmundicia
Y allá voy, al pozo negro de la vida.

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