miércoles, 2 de marzo de 2011

Proclama del nuevo mundo

¡Amigos, hermanos, hijos, amantes, oyentes, publico en general!
Quiero hacer una proclama, quizás la última en esta morada,
un viejo calabozo, que abre sus portones y me escupe de aquí.
Creado por Dios, en los días oscuros de la caída del reinado de Dionisio, en eras perdidas, con la insolente cadencia de la noche de los tiempos.

En tiempos del hombre, caído en desgracia, arrojada su osamenta desde las alturas celestiales a las agrestes planicies del reino de Eolo. Fue entonces cuando se oyeron las voces nuevas y los cantos blasfemos que surgieron de entre bosques y tumbas.

Y cuando los niños, engendrados en lujuriosa y promiscua concupiscencia, se hicieron hombres a los ojos del padre.
Cuando las novicias doncellas rompieron sus anillos y se bañaron en la verba del nuevo Dios, para estremecer el cielo con voluptuosa arrogancia.

¡Fue creada la noche! Y la solemne luminosidad del día, marchó a esconderse tras velos rojizos, pues, se abochornaba de las libertinas prácticas noctámbulas. Cuando ángeles simétricos, incubaron el dulce néctar del goce, los líquidos incestuosos que embriagaron a los hombres y corrompieron su don, fue creado el poeta,
¡El nuevo Dios de escasos súbditos!

Yo soy Omar, hijo del murmullo nocturno.
Y declaro las noches, ¡el reino de lo prohibido! ¡Huerta de los excesos! ¡Zona liberada para inútiles guerras!
Que la ingle de Luzbel guíe a los peregrinos, a los olvidados dominios de Dionisio, que la tierra vomite a incubos y súcubos, para cometer concupiscencia con las hijas del infame Creador.
Hoy, vuelvo a la tierra, romperé mis cadenas, forzare los cerrojos que me atan al cadalso de esta barbarie.

En noches sin tiempo, mis fieles, crearemos nueva vida, simiente pura...
El germen de la rebelión habita en esas musas.
Un viento procaz, azota ya las estepas que gobiernan los hombres buenos y justos.
¡Oigan mi voz! Oh! Astaroth, Nergal, y Bheemonth.
¡Vengan a mí! Oh! Baalfegort, Adremalech y Balberinht.

Las puertas están abiertas. El necio pueblerino, se retuerce en espasmos de dolor, en bilis sacrosanta, para morir en pía mansedumbre.
¡Vengan a mí! Oh! Doncellas del mundo. ¡Hay fuegos ardiendo! hay fornicaciones inmensas, las orgías comienzan. En noches paganas, reinara la lujuria y el amor a los placeres del cuerpo.

Oh! Azathoth, abre la puerta al vacío, muéstranos tu forma incognoscible.
Camaradas poetas, el reino de Yog-Sothoth abre los portones de la gloriosa Iram.
Oh! Gran Cthulhu, redímelos de la desgracia de ser malditos.
Ya te veo cruzar el portal del viento norte,
Oh! Shub-Niggurat, trayendo contigo un millar de jóvenes deseosos.

Amigos, poetas blasfemos, ayer escaldados en piras fatuas.
Un nuevo reinado ha venido, con el recelo del cielo, el nuevo mundo será nuestro.
Tomen lo que es suyo por derecho, las nuevas huestes enarbolan los estandartes de una nueva era.
El reino de la poesía y el placer del cuerpo y el alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario