jueves, 3 de marzo de 2011

A las puertas del infinito

Amigo, siempre presente en la oscuridad
De mis días de militancia,
Te fuiste entre el humo y el estrépito de míseros cañones.
Tras meses de inútiles desavenencias,
Fuimos hermanos de nuevo, como caídos del cielo.
El destino quiso, o lo quisimos los dos,
Que me dieras el último abrazo, cuando atravesabas el umbral
De la vida hacia, el eterno reposo del guerrero.

Tu voz, que resuena en mis oídos me dice ¡Adiós amigo!
Pero no te creo, aun estas entre nosotros,
Como creer que no esperaste para marcharnos juntos.
Pero te vi frío, quieto y con las mustias vestiduras de difunto,
Pero esa mortaja nunca abarcaría tu esencia, tu anhelo…
Te fuiste a ocupar un lugar en constelaciones,
A subvertir nuevos universos, a conquistar nuevas tierras.

Pisamos juntos el barro de la pobreza,
Y la satisfacción de combatir la tiranía del capital del hambre.
Hermano, te fuiste a abrir nuevos caminos,
A reclutar tropas nuevas, a crear nueva vida…
Y te extraño, ¡claro que te extraño!
Aun requiero tu presencia ante los nuevos combates,
Ante el oprobio de traidores y el psicobolche del nuevo peinado.
Estas en la gloria, descansa entre guerreros, que el cielo inocuo
No será nunca, morada de rebeldes.

¡Hasta la victoria siempre hermano! ¡Hasta siempre amigo!
Un día, volaremos juntos por los nuevos cielos abiertos,
Un día, brindaremos por los nuevos tiempos que vendrán.
Brindaremos a las puertas del infinito
¡Hasta la victoria siempre!

"dedicado a la memoria de Carlos "petete" Almiron, entrañable compañero revolucionario y sobre todo mi amigo.

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